ALMAGRO.- Un compromiso que resulta más sencillo de lo que fue. Cerro vivió difíciles momentos en el compromiso. Acá el análisis de Diego LaTorre mediante un video:
La otra cara del análisis, por Tom Witcher:
De todas las formas en las que se puede perder en la
cancha de San Lorenzo, Olimpo sufrió la peor: momentos favorables sin
aprovechar, juego sin estrenar, individualidades sin lucir y aceleradores sin
apretar provocaron un 0-2 que retrasa y duele.
Sin la pelota, el Aurinegro tomó los recaudos lógicos.
Ante un 4-2-1-3 en el que Barrientos flotó con criterio por la cancha, el
sistema defensivo fue astuto para neutralizarlo y que los de Bauza dependieran
de las pocas veces en que Verón pudiera quedar mano a mano con Villanueva o
Sills. Los marcadores de punta bahienses hicieron los deberes y así el local se
volvió predecible y jugó lejos de Champagne.
Pero el mayor problema defensivo de Olimpo es su
ataque: los de Perazzo nunca se defendieron con la pelota, ni subieron un
cambio para generar al menos una situación de gol que domesticara al rival, que
lo pusiera alerta y nervioso ante el empate. Ya fuera en pases cortos o largos,
la falta de precisión fue la constante. Y eso es responsabilidad de todos los
jugadores, especialmente aquellos de características ofensivas: de Gil o quien
sea que ejecuta el pase, de Cuero que no estuvo atento al pelotazo de Moiraghi
ni a algún tipo de búsqueda sin pelota, de las carencias técnicas de Vuletich,
y de la ineficiencia de Mansilla para encontrar su espacio.
Que no haya situaciones de gol no significa que un
partido esté controlado, y eso quedó demostrado a los 41 minutos cuando San
Lorenzo encontró el gol en su primer pase profundo y a ras del césped. ¿Injusto
por lo que había hecho el Cuervo hasta ese momento? Puede ser, pero a joderse
por los méritos propios: porque en los momentos tibios del rival Olimpo no se
animó a indagar un poquito más. Fue como en el primer tiempo ante Lanús, aunque
con el agravante de que la potencial jerarquía del adversario todavía no había
aparecido.
En desventaja y con Olivares y Borja acelerando la
entrada en calor en el descanso, el camino al empate necesitaba recuperar
valores futbolísticos primarios: reconciliación con la pelota primero,
intensidad después. Pero la intensidad la puso San Lorenzo: entendió que a un
rival con la guardia baja no se lo perdona, presionó fuerte la salida en los
primeros minutos, pasó de segunda a cuarta marcha, y así a los tres minutos
encontró un penal que Ortigoza transformó en el segundo gol de su equipo.
Los siguientes 40 minutos fueron una triste espera del
final del partido. Los cambios ofensivos se decantaron. La pelota que llegó a
luchar Borja contra las manos de Torrico o la amarilla que generó el mismo
colombiano cerca del área llegaron tarde porque el show de Mercier y Ortigoza
ya había comenzado. Así, el local se permitió regular con cambios para el
aplauso, y el Aurinegro cerró la noche con pases sin destino todavía más
simples que en la primera etapa.
De las cinco derrotas en nueve partidos que acumula
Olimpo en el campeonato, tal vez la de esta noche sea la más inquietante.
Porque no apareció ese interesante segundo tiempo ante Arsenal, porque no hubo
expulsiones que desvirtuaran el desarrollo del juego como ante Independiente y
Boca, y porque se aguantó el partido media hora menos que ante Newell´s.
Sin atenuantes, y después de dos resultados positivos,
la irregularidad está declarada y en su momento más crítico. La oportunidad de
revertirlo, para bien o para mal, empezará dentro de pocos días ante
Estudiantes en el Carminatti.
Extraído de http://aurinegro.com.ar/analisis/falta-pelota/

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