Por
Rubén Guerrero Atilano (@RubenGuerreroA)
En
las semanas previas al inicio del Torneo Apertura 2015, desde Argentina
llegaban noticia de que un volante ofensivo, con futuro prometedor, arribaría a
un cuadro del balompié mexicano, que tenía problemas de descenso. La
expectativa aumentó cuando se dijo que este futbolista provenía del Viejo
Continente, de la mismísima Liga de España. Se trataba de Ezequiel Rescaldani y
su fichaje al modesto Puebla.
La
Franja, como también es conocido el conjunto poblano, arropó a Rescaldani y
este coincidió con compatriotas como Matías Alustiza, líder del vestidor y el
veterano arquero, Christian Campestrini, pero su nivel comenzó a crear dudas
para el técnico, Pablo Marini, quien dosificó su accionar. Ezequiel sumó 145
minutos de acción en sus primeros seis meses en México, repartidos en 8
encuentros.
Para
enero de 2016, sin que entrara en planes de Puebla, Rescaldani abandonó Puebla,
con rumbo a su Argentina, donde se enroló con Quilmes (2011-12), camiseta que
ya había defendido y que le vino bien para recuperar nivel y confianza; en sus
primeros meses disputó once partidos y registró siete anotaciones. Ezequiel
volvió a disfrutar del juego. Su accionar no pasó desapercibido y pronto le
llegarían inmejorables noticias.
Apenas
a inicios de julio, el Atlético Nacional, el finalista de la Copa Libertadores,
se fijó en Rescaldani y consideró que sus cualidades eran óptimas pensando a
futuro; el argentino debutó hace unos días, ante Deportes Tolima y consiguió
dos anotaciones, se erigió como el mejor del partido. De manera coincidente,
sí, pero Ezequiel se encuentra a 90 minutos de consagrarse con la plantilla
colombiana, como campeón de América.
En
cuestión de 12 meses, por los extraños caminos que a veces ofrece el futbol,
Rescaldani pasó de intentar ganarse un sitio en uno de los clubes más modestos
de México, a estrella naciente del favorito para quedarse con la Copa
Libertadores. Al parecer, Ezequiel solo replicó su discurso, el mismo con el
que llegó al Puebla: “Vengo a sumar, a trabajar con humildad, a intentar ser el
mejor en mi sitio, pero pensando primero en el equipo”.
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