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Joaquín Fernández (@JoaquinFerOK)


Adrián Andrés Cubas, o mejor conocido como Andrés o “Cubitas”, es el mediocampista central de Boca y, posiblemente, es una de las promesas para el fútbol argentino. A continuación conoceremos un poco sobre su historia y cómo juega.

Este chico nacido un 11 de Mayo de 1996, en el pueblo de la provincia de Misiones llamado Aristóbulo del Valle, fue contratado por Boca con tan sólo 9 años, cuando el conjunto azul y oro decidió llamarlo, pero cederlo al Atlético Aristóbulo del Valle un par de años más para evitarle el desarraigo a tan temprana edad. Fue cuando tenía 12 años que se fue para Buenos Aires para incursionar lo que sería una aventura para él: intentar llegar a la primera de Boca.

Solo y hospedándose en casa de un amigo de la familia, Cubas se quedó en la capital de Argentina, dedicándose completamente a poder destacarse en las divisiones inferiores de uno de los clubes más importantes y exigentes de América. Fue escalando división tras división, hasta llegar a la sexta, donde se sobresalió sobre el resto, ganándose la oportunidad de hacer la pretemporada con la Reserva. Sergio Saturno, técnico de él en la Reserva, en su momento lo describió de la siguiente manera: “Es un jugador que siempre me llamó la atención, su manera de presionar, su velocidad para ir sobre el rival. Es un muy buen jugador, agresivo en cuanto a la presión que sabe pasar bien la pelota, es un buen pasador y es un jugador que presiona en el medio, un típico 5 para Boca, gana las pelotas divididas, tiene muy buenas condiciones”.

El gran salto a primera lo dio gracias a Carlos Bianchi, en la temporada 2013/14. Cuentan que en una práctica, jugando para los suplentes, le tocó marcar al mismísimo Juan Román Riquelme, y el joven entusiasta no le dejó tocar la pelota, en casi toda la práctica. Entonces, el ídolo de Boca, asombrado, le fue a preguntar a Bianchi: "¿Quien es el pibe que me marcó?, no me dejó agarrar una". Sería a partir de ese día que el Virrey lo tuvo más en cuenta, hasta que lo hizo debutar contra All Boys, en Floresta, con victoria 3 a 1, por el torneo Final 2014.

Con Bianchi jugó dos partidos más, pero fue el Vasco Arruabarrena el que le dio el respaldo definitivo, para ganar en confianza y encontrar el lugar para desarrollar su juego, que se terminó identificando con la “mística boquense”, aquella de Pasucci, Giunta, Serna y Battaglia. A partir de ahí comenzó un camino en ascenso para la carrera del volante central. Poco a poco se fue ganando el respeto y haciéndose un lugar en el plantel profesional, demostrando en cada oportunidad que tenía, su potencial y habilidad.



El hincha de Boca se enamoró de aquel joven entusiasta que iba a trabar a todas las pelotas como si fuese la última, pero con gran precisión y timing, sacando la pelota quirúrgicamente. Ordenado y meticuloso, logró ser reconocido como una de las joyas del semillero Xeneize.
El misionero está pasando un gran momento en Primera y asoma como la continuidad de grandes números cinco surgidos del semillero Xeneize en los últimos años, la que arrancó con Battaglia, siguió con Gago, luego con Banega y ahora defiende Erbes –no consagrado internacionalmente, pero sin dudas con condiciones para hacerlo-.

Su juego es más de marca que de posición, a pesar de que también tenga un buen pie que se va afinando cada vez más en la primera de Boca. Aporta, con su gran nivel defensivo, estabilidad en el mediocampo, haciéndose cargo del “juego sucio” del mediocampo, anulando rivales y estando pendiente de ayudar a la última línea defensiva. Su característica, con la que ganó el cariño de los fanáticos de Boca, es la de tirarse a trabar con gran precisión, recuperando la pelota casi siempre y anulando el ataque rival.

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Varias veces, Andrés Cubas, confesó que no veía mucho fútbol en su tiempo libre, pero si le dan a elegir un equipo para jugar, él se iría al Manchester City. También expresó que algunos de sus referentes futbolísticos son Messi, Riquelme y Gago –con estos dos últimos tuvo el privilegio de compartir plantel-. 

Gracias a sus actuaciones cuando era juvenil, llegó a ser convocado por la selección sub15 en el 2010, y en el 2014 logró ser convocado a la sub20 de Grondona. En la actualidad, es de público conocimiento que Gerardo Martino –técnico de la selección mayor- lo está siguiendo de cerca para los Juego Olímpicos de Río 2016, donde seguramente será seleccionado.


Sin duda, el futuro de este mediocampista central está recién arrancando, y le queda mucho por recorrer y disfrutar. Su presente en Boca le dio la posibilidad de tener presente y futuro en la selección argentina, donde parece que será el recambio en el mediocampo junto a Matías Kranevitter.

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