Víctor Grao (@VictorGrao)
Donald Trump difundió en
parte de su campaña lo que denominó sus “tres principios básicos”. El primero habla sobre los inmigrantes: “Una nación sin fronteras no es una nación. Debe haber un muro en la
frontera sur”. Así, el candidato a la presidencia de Estados Unidos, reconfirmó
su no apoyo a los inmigrantes en Norte América, proponiendo medidas que podrían
afectar a muchas personas que viven, con papeles o no, en el país de las barras
y estrellas.
Si Trump fuese el
presidente de Estados Unidos y hubiese implementado los diferentes recursos en
contra de la inmigración, la Copa América hubiese sido un fracaso total en
cuanto asistencia se refiere, si es que ya no lo es.
La Copa América hubiese sido un fracaso total en cuanto asistencia se refiere, si es que ya no lo es.
Soccer Data VEN, página
estadística de fútbol en Venezuela, comentó
que después de haberse jugado 14 partidos en la Copa América Centenario, el
promedio de asistencia era de 39.462 personas. Inferior al que se dio en la
Copa América 2007 en Venezuela, el cual contó con 39.947.
A este dato hay que
incluirle que el estadio más grande en Venezuela no supera las 50.000 personas.
Mientras que en Estados Unidos hay recintos que superan las 80.000. Esto podría
deberse a la falta de exposición de la Copa América Centenario.
Los
inmigrantes
Si bien lo que se
reflejará no es una estadística demasiado certera porque la muestra fue de boca
en boca durante varios partidos de la Copa América, una gran
cantidad de asistentes son inmigrantes que residen en Estados Unidos.
Uno de los entrevistados
chilenos vive en Brooklyn. Habla con la jerga chilena, mencionando al final de
cada palabra un “bu”. A pesar de ello, no viajó desde Santiago, Valparaiso o
Talcahuano. Reside desde hace 19 años en Estados Unidos.
Un “boliviano” también es
norteamericano. Nacido en tierra de Washington, pero el fútbol lo llevó a estar
en 2004 en la Academia Tahuichi, donde casualmente jugó con uno de los
futbolista de Bolivia en Copa América: el guardameta Lampe.
Así también pasó con Soraida, una venezolana que asistió al Venezuela - Uruguay. Reside en Houston, pero nació en Caracas.
Así también pasó con Soraida, una venezolana que asistió al Venezuela - Uruguay. Reside en Houston, pero nació en Caracas.
Las preguntas sobre la residencia se hacían cada vez más difíciles para dar con alguien que viviese fuera de Estados Unidos. Finalmente dimos con un señor de 50 años residente en La Paz. Viajó por un paquete que
compró en su ciudad que incluyó todos los partidos de la verde en Estados
Unidos. La situación económica le impedía continuar con su travesía si su
selección llegaba a clasificar. Estaba con un hombre que vestía la camisa
boliviana, pero que era mexicano.
Misma razón fue dada por
Luis, un joven de Talcahuano que mientras se comía unas costillas nos comentó
del sacrificio que estaba haciendo en materia económica.
Luis y el señor de
cincuenta años fueron con los únicos que nos topamos que no vivían en Estados
Unidos, de 26 personas con las que conversamos. Quizás resulte absurda la
cifra, pero es real.
En el país de las barras y las estrellas para 2013 habían
un total de 990.000 inmigrantes legales, de los cuales el 14% eran mexicanos y
4,2% eran dominicanos.
Para 2013, la cantidad de
inmigrantes ilegales en Estados Unidos era de 11.4 millones, según lo que
calcula el Departamento de Seguridad Ilegal. México, con el 59%, El Salvador
con 6% y Guatemala con 3% lideran la lista. Tres países latinos, donde su primer
deporte es el fútbol, ayudan a generar mayor tráfico en competencias como la
Copa América.
Aun así, las 19.392 personas
que asistieron al Chile – Bolivia, en un estadio con capacidad para más de
60.000 refleja la situación acontecida en Estados Unidos.
Los inmigrantes son aquellos que asisten a los estadios, los latinos que viven en Estados Unidos y que se les presentó la oportunidad de acercarse a ver a su selección.
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