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Hovannes Marsuian (@HMarsuian_) y Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

Hasta los últimos días del mercado de pases esperó el Deportivo La Coruña para vender a Lucas Pérez. Parece que el Arsenal propuso la oferta más conveniente en los términos del equipo gallego, el delantero era un estandarte en el planeamiento ofensivo de su escuadra.

La ida de Pérez a Londres supuso una merma considerable en La Coruña. Que un equipo extrañe a un delantero suena como a dependencia de su producción goleadora, y Lucas había hecho 17 dianas la temporada pasada. Pero no era solo el simple delantero que espera en zona a disparar al arco; anticipaba jugadas, sorprendía con el regate, anunciaba el último pase a sus compañeros con sus sprints, sabía recibir en todos los carriles del frente de ataque y ser peligroso en su continuación.

De modo que el Depor es un equipo desnortado, sin ese hombre que coordine los tiempos en el último tercio. El héroe casi omnipresente se ha marchado, pero dejó una estela monetaria con la que su destierro puede contribuir a que se le extrañe menos. Y entre esos refuerzos llegó el colombiano Marlos Moreno, a préstamo desde el Manchester City.

Para Marlos supone una buena elección el concierto español, en teoría. De las ligas europeas top es la menos física, los regateadores no son castigados como en otras partes – una de las virtudes que demostró en la Copa Libertadores donde salió campeón. Si muchos jugadores de peso liviano han sobrevivido el ritmo de la liga española sin lesiones de peso es buena señal para Marlos.

Eso sí, intenta constantemente regatear, pero él no es regate.  En Sudamérica – un fútbol con más espacios –, demostró detalles buenos, pero es un jugador que muestra demasiado el balón. En Europa  – y ya se ha demostrado en sus primeros partidos –, puede ser un error que le cueste para adaptarse y será cobrado, quizás, por defensores más preparados. Claro, si le dan tiempo para realizar la maniobra, decide bien y se lleva al rival.

Acostumbrado a la presión de competir internamente por el puesto con jugadores como Macnelly Torres y Alejandro Guerra, a Moreno no le pesaría tanto un contexto como el de la reformación de su temporáneo club. El hincha lo ve como una de las soluciones ante la salida de Pérez, así que ya es hora de que se enfrente a un reto que demanda madurez profesional para encararlo.

Es un jugador que puede jugar en cualquier posición en el ataque, donde se le ve más cómodo es en el centro, como “mediapunta” o “9” – posición en la cual puede suplir la baja de Lucas Pérez –; pero también, en la izquierda, jugar en el que él mismo reconoció sentirse más satisfactorio, para arrancar o desbordar por dentro.

Marlos, por dentro – en el centro –, es un futbolista que destaca al asociarse para asistir o marcar un gol. Además, puede encontrar mayor libertad para moverse como quiera. Y trabajar con comodidad, sobre todo sin balón. Él es un futbolista que hace daño entre líneas. Se desmarca y rompe el juego. Sabe cómo colocarse para molestar, principalmente en el espacio entre los centrales. Lo hace inteligentemente.

Por supuesto, su capacidad asociativa también puede llegar por fuera y lo demostró vs Leganés, donde, después de realizar un control espectacular y bajar el balón, comprendió la subida del lateral, tocó con él y éste asistió a Celso Borges. Una jugada que indicó la inteligencia colectiva del colombiano, que prefirió pasarle el balón a su compañero, que realizar una acción individual. 


Por características, es un futbolista típico para catalogar como extremo izquierdo, donde sabe cómo destacar y potenciar su fútbol. Emplea, constantemente, diagonales y juega por dentro. Jugador con muchísima movilidad. Cambio de ritmo al desbordar. Chispa, descaro, enérgico y rápido. Pegada. Capacidad para llevarse rivales con o sin espacio.

En la posición donde juegue, Marlos es un jugador con un proyecto muy serio de futbolista de élite, un tipo muy prometedor. Tanto por su presente, como, seguramente, por su futuro. Trabaja defensivamente, se asocia, desequilibra, asiste, marca. Un atacante que se siente placentero en situaciones importantes e incómodas. Decide con la calma de un chico atípico de su edad. Una apuesta seria.

Tiene ahora el chance de unirse a la liga con mejor juego a nivel europeo, avalado por los resultados a nivel internacional en la última década. Y todo esto puede servirle para ganar terreno en la pizarra de su selección, en la que a cada individualidad  se le pide el pasaporte para legitimar su candidatura a la titularidad. Su rendimiento en España hablará por él. Si para Colombia el Real Madrid está en James Rodríguez y Arsenal está en David Ospina, La Coruña estará en Marlos Moreno.

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